Misil balístico soviético SS-6 "Sapwood" (R-7)

Responsable directo del lanzamiento del Sputnik, este gigantesco vector soviético es un perfecto ejemplo de su filosofía: cuanto más grande y monstruoso, mejor. El R-7 (denominación soviética) tal vez no sea el ICBM más grande del mundo, pero sin duda es el más pesado y aparatoso. No por nada pesa la terrible cantidad de 300 toneladas, y aún todavía es el responsable de muchos lanzamientos rusos desde Baikonur.

En 1953 comenzó a planearse su diseño; estaba pensado para ser el vector principal de las ojivas termonucleares soviéticas, que en esa época eran igualmente monstruosas en tamaño y peso. Su colosal tamaño, sin embargo, tuvo que ser escondido en el mayor de los secretos. No se sabe cuantos recursos se gastaron en diseñarlo y ponerlo a prueba, pero debe haber sido mucho.

Los primeros lanzamientos de prueba fueron a comienzos de 1956. El 21 de agosto del año siguiente se hizo el primer lanzamiento seguido de un vuelo de alcance completo. El gobierno soviético no esperó mucho para utilizarlo. El 4 de octubre de 1957, pocos días luego de completadas las pruebas, fue lanzado con el primer satélite artificial a bordo, el Sputnik.

El R-7 fue luego utilizado como plataforma de lanzamiento de misiles balísticos nucleares y como lanzador de satélites artificiales de todo tipo.

El R-7 tiene algunos récords no oficiales muy interesantes. No es el ICBM más grande del mundo (es el SS-9 "Scarp", que mide 35 metros de largo, también soviético), pero sí es el más pesado, con casi 300 toneladas al momento de lanzamiento. Fue el objeto volador más pesado de todo el mundo, hasta la aparición en fechas más recientes de aviones de pasajeros de fuselaje ancho, como el Boeing 747.

Aunque pueda parecer que no, tampoco es el misil más rápido, siendo superado por otros diseños estadounidenses que llegan a Mach 27. Pero sí es posiblemente el aparato construido por el hombre que tiene más motores, nada más ni nada menos que 32 en total, lo cual hay que tener en cuenta, ya que los diseños estadounidenses más veloces (solamente por un punto de Mach) son mucho más livianos y pequeños. Se trata entonces de una gigantesca obra de ingeniería voladora.

Mientras el R-7 se iba haciendo conocido, los servicios occidentales de inteligencia vieron que para facilitar su despliegue se construían vastos complejos de lanzamiento, incluyendo una red ferroviaria eléctrica a gran escala.

Sin embargo, como misil no fue muy famoso, ya que se calcula que solamente se desplegaron operativamente una o dos docenas. Los logros del R-7 fueron, entonces, más importantes en materia de la exploración espacial.

Incluso todavía hoy se puede ver su silueta despegar cada tanto de algún cosmódromo como el de Baikonur. Se trata, en suma, de un vector espacial muy probado, sencillo, gigantesco, pero de una monstruosa capacidad: un ejemplo típico de los diseños soviético/rusos de todo el siglo.

 

Largo 30,5 m
Diámetro 2,95 m
Peso vacío, 28.000 kg; listo para el despegue, 295.000 kg
Velocidad Mach 26 (en el apogeo)
Propulsor

32 motores en total; un módulo RD-108 con cuatro cámaras de empuje (77.500 kg al nivel del mar) y cuatro motores de ajuste fino, más cuatro grupos aceleradores cada uno con un RD-107 (cuatro cámaras de empuje, 104.010 kg en el vacío) y dos motores de ajuste

Alcance

10.000 km

CEP 1.100 m
Cabeza de guerra cabeza termonuclear con una potencia estimada de 5 megatones y un peso de 6.800 kg
Guía radio e inercial
Propelente oxígeno líquido y queroseno
Lanzamiento desde torres especialmente diseñadas

 

 

 

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