Las Fuerzas Armadas estadounidenses estaban convencidas de la superioridad de las ametralladoras Browning M2HB, calibre .50 (12,7mm). Debido a esto se decidió la creación de un arma con varias bocas de fuego, diseñada para la intercepción de aeronaves de vuelo bajo.
Éste fue el origen del montaje M51. Diseñado por Maxson, llevaba cuatro ametralladoras calibre .50 en monturas accionadas eléctricamente por baterías que se portaban en el mismo vehículo. Podía instalarse fácilmente en la caja de cualquier camión, lo que resaltaba su versatilidad. La estabilización la proporcionaban cuatro gatos especiales.
Era un sistema sencillo que utilizaba elementos muy probados, y fue por eso que no mostró muchos inconvenientes en su uso.

Las ametralladoras tenían unas 200 balas de munición cada una y se apuntaban usando reflectores US Navy Mk 9. El sistema podía ser movido horizontal y verticalmente de manera muy rápida, lo que permitía empeñar objetivos que volaran a gran velocidad. El equipo completo pesaba 1.087 kg, y la cadencia de fuego era de 2.300 disparos por minuto.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, se lo empleó en Vietnam para asegurar un mínimo de protección antiaérea. Pero al poco tiempo se vio que la amenaza aérea contra las fuerzas estadounidenses era insignificante, por lo que se lo usó como arma antipersonal, contra objetivos terrestres.
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