El general Bruce, responsable de los cazatanques estadounidenses, había
dicho que quería equipar a su fuerza desde el principio con un "vehículo
de movimiento rápido, armado con un cañón potente que pueda
ser disparado fácil y rápidamente, y en último término
nos gustaría tener protección blindada contra el fuego de armas
portátiles, de forma que no pueda quedar fuera de combate por la acción
de una ametralladora". En sus palabras, "quería un crucero, no
un acorazada" y era partidario de la suspención del tipo Christie,
que daba mejores prestaciones a campo traviesa y gran velocidad.
Sin embargo, a la espera del vehículo que deseaba, Bruce tuvo que arreglarse con lo que había a mano. Existían en ese momento en los arsenales varios centenares de viejos cañones de 75 mm. Bruce se enteró por un diseñador francés que ese tipo de cañón podía ser montado fácilmente en un camión de cinco toneladas, lo cual ya se había hecho antes.
Así se montaron los cañones en los VAP semioruga M3. Se llevaron a cabo pruebas de tiro pertinentes en el campo de pruebas de Aberdeen, y luego se entregaron a Fort Meade, en donde entrenaban los cazatanques. Allí se hicieron más pruebas y las modificaciones que se encontraron necesarias, y luego se enviaron los "prototipos" a la Autocar Company en Ardmore, Pennsylvania, donde se produjeron en serie.
Se convirtieron un total de 2.202 vehículos de este tipo. De este número, luego todos excepto unos 842 fueron reconvertidos a su función de VAP original. Cuando el M18 entró en servicio, se convirtió en un vehículo de segunda línea, pero sirvió en el Ejército británico, en las secciones pesadas de vehículos acorazados de los regimientos de reconociento divisionario. En general se trataba de vehículos populares entre sus tripulaciones, porque hacían bien su trabajo.
Su
peso era de unas 10 toneladas aproximadamente. Su cañón era un M1897-A4
de 75 mm: con él se lograba una cadencia de tiro normal de seis disparos
por minuto, pero muchos dicen que una tripulación muy bien entrenada y
con experiencia se lograban cifras mucho mayores, de entre 26 y 28 disparos por
minuto. El tubo y cierre del cañón pesaban 469 kilogramos, y las
24 estrías del ánima giraban a la derecha. El ángulo de giro
horizontal era de 39º: 20º a la derecha y los restantes 19º a la
izquierda. Es por eso que al disparar se afirmaba mejor la parte derecha del vehículo,
y para ganar más giro del cañón a la izquierda, el vehículo
se protegía por la derecha, según se avanzaba. La elevación
tampoco era una maravilla, siendo de -10º a +29º: no era excepcional,
pero era suficientemente buena.
Cuando se disparaba se dejaba el motor andando, pero en punto muerto. El retroceso del cañón era de 109 cm, y si el cargador se descuidaba o era novato podía resultar tendido por el golpe.
Se trataba, en suma, de uno de los típicos parches que los ejércitos de la época tenían que poner en servicio, hasta que aparecía una solución mejor.
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