En una evaluación general, podemos decir que la Luger es un típico producto alemán: caro, pero bueno. Durante su temprana historia, la Luger tuvo problemas comerciales ya que su precio no la hacía atractiva para los civiles. Su mecanismo de disparo requiere piezas pequeñas y con poca tolerancia al error, y por lo tanto se necesitan herramientas bien calibradas y mano de obra entrenada.
Esta precisión en las piezas y el armado trae como ventaja una mayor precisión a la hora del disparo, pero no es buena noticia a la hora de estimar su confiabilidad. Incluso una poca cantidad de polvo o arena fina pueden ensuciar los mecanismos, que están expuestos (no como en el caso de las pistolas con corredera) a la acción de los elementos. Esto les trajo problemas a los alemanes, sobre todo en teatros de operaciones climáticamente tan difíciles como África del Norte o Rusia.
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La pistola Borchardt C-93 (por su año de fabricación, 1893) fue diseñada por Hugo Borchardt. Está considerada como una pieza clave en el diseño de armas de fuego, principalmente en la historia de las pistolas, porque es una especie de eslabón perdido: la primer pistola semiautomática del mundo construida en cantidades significativas con la idea de su venta a gran escala. Por si fuera poco, del diseño de este arma se desprendieron otros. Borchardt utilizó el principio de Maxim para lograr un mecanismo de fuego en donde el gatillo hacía que un percutor golpeara el fulminante del cartucho, produciendo el disparo del proyectil. En la parte trasera del arma, al igual que en la Luger, un sistema de rodillos permite el desplazamiento de una llave acodada, la cual recibe el retroceso correspondiente y vuelve a introducir un cartucho en la recámara. Este sistema daba una gran precisión, ya que mantenía en todo momento el cañón alineado; éste sólo se movía hacia atrás, pero nunca hacia arriba como en otros sistemas. Coincidentemente con este arma, se diseñó el cartucho que utilizaría, el 7,65 x 25 mm Borchardt. Este sería utilizado como base, más tarde, para el 7,63 mm Mauser, el que utilizaría la Mauser C-96 y muchas otras armas de su época. Aunque fue un hito en su momento, la Borchardt fue un fracaso de ventas. Resultaba difícil de fabricar debido a sus muchas piezas, y, como puede verse, no era nada bonita ni fácil de cargar y disparar. Su retroceso era muy fuerte y requería mucho entrenamiento para adaptarse al mismo. La principal contribución a la historia de las armas de fuego fue, entonces, el ser la primera que planteaba ciertas soluciones de diseño. Georg Luger basó mucho de su diseño en este arma, luego de estudiar detenidamente el arma. Tanto es así que algunos consideran que debería reconocerse el esfuerzo de su predecesor al nombrar el arma. |
Estas son dos de las principales causas por las cuales Alemania fue el único gran usuario de las Luger. Al ser caras y complejas, tenían siempre competencia en los modelos más baratos y confiables, principalmente los creados por Browning (ya sea para la estadounidense Colt como para la FN belga).
Otra particularidad que causó problemas con la Luger es que solamente puede disparar cartuchos con balas redondeadas. Las de punta hueca o troncocónica suelen traer problemas de alimentación debido al diseño de los mecanismos internos. Es por eso que se aconseja actualmente que las Luger, nuevas o antiguas, no sean usadas como armas de defensa personal, sino más bien como de coleccionista o de tiro deportivo.
Irónicamente, el primer país en adoptar este arma de origen alemán fue Suiza, en el año 1900. Esta confederación de estados, tradicionalmente neutral durante siglos, mantiene siempre un ejército bien dotado y tecnológicamente a la vanguardia; un ejemplo de esto es que, al adoptar la Luger, fue el primer país del mundo en tener una pistola semiautomática en su arsenal. En el servicio suizo, la Luger fue conocida como Ordonnanzpistole 00 o OP00 (por el año de su adopción); se trataba del modelo calibre 7.65 mm.
Cuatro años más tarde, la Luger era adoptada por la Marina de Guerra Alemana. Recién en 1908 es aceptada en el Ejército Imperial Alemán, que la designa como Pistole Parabellum 08 o P08. En este caso, se trata ya del modelo Parabellum recamarada para el calibre 9 mm Parabellum. Para esa época, se desarrolló también la Luger de Artillería, que tenía una culata removible y un cañón más largo, para mejorar su alcance y precisión. En esta variante solía usarse un cargador de tambor de 32 disparos, conocido como Trommelmagazin 08.
En todos estos casos, la Luger reemplazaba revólveres o armas más grandes, y permitía que los oficiales tuvieran un arma de defensa a mano, mientras ejercían sus otras tareas.
Con el tiempo, otros países compraron el arma, aunque en pocos de ellos la misma tuvo un uso oficial y documentado.
Mención aparte podemos hacer de Finlandia, que adoptó la Luger en calibre 7,65 mm en 1922, en plena guerra de independencia del Imperio Ruso (que estaba en guerra civil y convirtiendose en la URSS). En Finlandia las Luger fueron conocidas como M/23. Un reducido número, 8.000, entraron en servicio, pero las exigencias de la guerra hicieron que actualmente pocas sobrevivan. Se sabe que muchas de estas pistolas fueron recamaradas para el 9 mm Parabellum.
La Marina de Portugal también compró Lugers para su arsenal, al igual que Brasil, Turquía e Irán.
Siendo un arma totalmente revolucionaria, que competía con los diseños del afamado John Moses Browning, las autoridades militares estadounidenses pensaron en evaluarlas. EEUU, la tierra del revólver, estaba acostumbrada a las armas de puño, pero la mayor capacidad de disparo de las pistolas semiautomáticas y su tamaño más compacto prometían mucho. El problema era que había un sólo fabricante estadounidense que estaba haciendo pistolas (Colt), y que Europa estaba a la vanguardia de esta tecnología. Por eso había una férrea competencia entre diferentes fábricas, todas buscando conseguir no sólo un contrato lucrativo, sino gran fama al abastecer a uno de los países más famosos por sus armas de fuego.
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| Comparativa de la Colt M1911 y la Luger en el curioso calibre .45. Obsérvese la enorme diferencia en el ángulo de la empuñadura. |
La cuestión del calibre también era fundamental. Cuando EEUU ganó la guerra contra España y obtuvo a cambio muchas de sus colonias, incluyendo las Filipinas, tuvo que hacer frente a la oposición de las tribus de nativos. Las experiencias con los revólveres calibre .38 que usaban los militares resultaron negativas: sus balas no podían detener a los atacantes, que aparentemente luchaban bajo la influencia de drogas y eran más tolerantes al dolor. Mientras se elegía una pistola que tuviera un calibre mayor (tampoco se aceptaba el 7,65 mm), se usaron revólveres en calibre .45, pero este arma ya estaba de salida.
En enero de 1907 se comenzó con una larga serie de pruebas, que durarían hasta 1911. La lista de competidores era larga: tres empresas estadounidenses, la enorme Colt y la pequeña Savage, además de Smith & Wesson, que participaba con un revólver; por otro lado tres empresas europeas, DWM con la Luger en calibre 7,65 mm, Bergmann y Webley & Scott con su revolver automático. Otra empresa, la Grant Hammond, fue excluída por una cuestión técnica del diseño.
Podría parecer sospechoso que las dos empresas finalistas fueran estadounidenses: Colt y Savage. Pero hay que tener en cuenta que, posiblemente, los militares a cargo ya no querían más revólveres (lo cual descartaba dos empresas más) y no quedaron conformes con el poder de parada del cartucho 7,65 mm de la Luger (que quedó tercera). Para las pruebas, el gobierno había ordenado la compra de nada más ni nada menos que 1.000 unidades de la pistola alemana, una cifra que incluso hoy parece excesiva.
El destino le dio otra oportunidad a la Luger. Savage era una empresa muy pequeña; cuando el US Army pidió 200 pistolas más para continuar las pruebas, Colt tuvo tiempo dinero como para fabricarlas (y mejorarlas en el camino). Savage se retiró al no poder hacer frente a la inversión necesaria. Esto provocó que DWM, que había quedado en tercer lugar, pidiera revancha. Se diseñó y construyó una Luger calibre .45, para así poder competir en igualdad de condiciones con las demás pistolas.
La empresa suministró las 200 unidades en calibre 7,65 mm que requería esta nueva prueba, y envió 2 prototipos del modelo en calibre .45. Sin embargo, todo quedó en la nada. Sin que se sepa la causa verdadera, DWM decidió retirarse definitivamente del programa de pruebas. Dos son las opciones que señalan los historiadores (y ninguna excluye a la otra). Por un lado, DWM tendría que gastar mucho dinero en calibrar sus maquinarias y hacer todos los ajustes al diseño, para que la pistola soportara un nuevo calibre, bueno cargador, nuevo cañón, etc. etc. Por otro lado, las sospechas de Luger y de sus colegas de que el ganador del concurso ya había sido señalado, y de que EEUU no elegiría armarse con una pistola extranjera.
Sea como sea, Savage se reincorporó a las pruebas, y compitió espléndidamente contra lo que sería la Colt M1911, que finalmente fue designada como la pistola del US Army durante muchas décadas.
Debido a que la Luger fue aceptada paulatinamente en el servicio alemán, existieron varias versiones ligeramente diferentes:
Durante las dos Guerras Mundiales, aunque había una sola empresa con las patentes y autorización para la fabricación del arma, fue necesario subcontratar a otras empresas (como Erfurt o Spandau) para que fabricaran ciertas partes o armas completas. Esto hace que, en la actualidad, no sea siempre fácil saber el estado y la historia real de un arma, ya que puede constar de piezas de diversas épocas, si fue remodelada, o pertenecer a pequeños lotes con ciertas particularidades que sólo conocen los expertos.
Actualmente existen muchas versiones de la Luger fabricadas con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial; una de las formas más fáciles, aunque no infalible, de identificarlas, es ver si tiene marcas alemanas o si el seguro está en alemán ("gesichert", en la parte posterior izquierda). Muchas de las versiones más modernas no tienen esta palabra o la han traducido al inglés, para un mercado más amplio.
Se puede decir que la Luger tuvo una cierta influencia en el diseño de varias armas de todo el mundo. Dicha influencia no es interna, ya que estas armas adoptaron sistemas de disparo totalmente diferentes a ella (y entre sí). Sin embargo, resulta muy curioso ver que tres diseñadores de raíces, influencias y regiones tan apartadas hayan tomado ciertos conceptos estéticos de la Luger, siendo el principal el ángulo de la empuñadura:
la pistola Glisenti 1910. De origen italiano, es evidente el parentezco externo, pero allí acaba todo. De pobre fabricación, se trata de una especie de copia del modelo alemán: pretendía usar una variante del cartucho 7,63 mm, pero luego se pasó al 9 mm Parabellum. Como el arma no era lo suficientemente fuerte para soportar el retroceso de este cartucho, se creó uno muy similar, pero de menor potencia. De diseño nada agraciado, es rara hasta en la forma de desarmarla: se debe remover una pieza del costado izquierdo, la cual permite quitar las cachas y tener acceso a los mecanismos internos.
Este arma tiene, por otra parte, el honor de haber sido la primera pistola semiautomática italiana. Dos empresas la fabricaron, primero entre 1902 y 1907 y luego entre 1908 y 1925. El gobierno italiano la adoptó como arma oficial en 1910, y sirvió en las dos Guerras Mundiales. Una variante de la Glisenti, la Brixia (en la foto, abajo) eliminaba ciertos mecanismos de seguridad y otras submecanismos para hacerla más fácil de fabricar y más confiable.
la pistola Nambu tipo 14. Fabricada en número relativamente bajo (casi 300.000 ejemplares), esta pistola en calibre 8 mm es actualmente una pieza de coleccionismo, y muchos lamentan no poder dispararla a falta de munición. Tal parece que era muy precisa.
Diseñada hacia 1904 por Kijiro Nambu, un afamado armero y militar japonés, no fue aceptara rápidamente al servicio. Una empresa comercial la fabricó durante años, hasta que se la adoptó en 1915, con algunos ajustes sobre el diseño original. La influencia de la P08 es evidente en la forma de la empuñadura y su ángulo. Sin embargo, de nuevo nos encontramos con un arma poco elegante, que no resiste comparación estética con la Luger.
El sistema de disparo es diferente, teniendo, en lugar del cierre por rodillos, un pistón trasero que soporta el retroceso y sirve para cargar el primer cartucho tirando de él. Hubo varias variantes con cambios menores, incluyendo una que tenía un gran arco guardamonte, para poder ser usada con guantes. El cargador permitía usar 8 cartuchos. Este arma, como todas las demás de su nacionalidad, dejaron de ser fabricadas en 1945. [Fotografía de www.adamsguns.com]
Lahti L-35. Diseñada por Aimo Lahti, un conocido armero finés, sirvió a su país en la peligrosa época de su involucramiento en la Segunda Guerra Mundial. De las tres armas inspiradas por la Luger, fue tal vez la más elegante y efectiva, además de duradera. Sin embargo, se la fabricó en muy escasa cantidad: 9.000 entre 1935 y 1952, en diferentes tandas. Sirvió como arma oficial hasta 1980.
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