Errores comunes

De alguna manera los medios de comunicación crean una realidad alterna. Es evidente que no todo lo que vemos en televisión o el cine y leemos en los diarios o revistas es realmente verdadero. Muchas veces se incurren en errores, algunos de los cuales se encuentran, reconocen y corrigen. Pero no siempre es así. Las películas son especialmente mentirosas a la hora de recrear un contexto histórico, o situaciones que no son de la vida real. A veces por errores, otras veces para lograr más espectacularidad o por simple vagancia de los guionistas que siguen tendencias impuestas por otros para lograr fama de la manera fácil. Para corregir estos errores he decidido crear esta página, que es una de las pocas que espero no tener que ampliar frecuentemente.

 

Síndrome de la tonelada de dinamita

Este es el nombre que decidí darle a esta enfermedad hollywoodense, de acuerdo con la cual los vehículos estallan de manera proporcional a su dimensión: como si siempre estuvieran cargados con una tonelada de dinamita. Para comprender mejor los alcances de esta enfermedad, me pareció adecuado separar algunos casos especiales:


Superexplosiones

Prácticamente todas las explosiones que el cine nos muestra son falsas. Las razones son varias.

Como primero, utilizan elementos que no estarían en la escena si fuera real. Por ejemplo, si hacen volar un arsenal, no utilizan pólvora ni explosivos plásticos solamente, sino que agregan gasolina o combustible de otros tipos para crean grandes bolas de fuego que no son realistas.

Segundo, utilizan maquetas previamente rotas o llenas de fragmentos vistosos, que al estallar llenan la escena de muchas esquirlas inofensivas, pero igualmente falsas.

Estos detalles ayudan a crear escenas más seguras, ya que le permiten a los expertos en explosivos dirigir ciertos factores que podrían poner en peligro la vida de extras, dobles y actores. Por eso son exclusables, pero es obvio que también lo hacen para ganar en espectacularidad.

Sin embargo, el último y más importante factor no tiene que ver para nada con la seguridad, sino con la espectacularidad, y es la mentira más grande. Las grandes bolas de fuego que duran muchos segundos en el aire no existen. En las escenas de este tipo, los directores filman con cámaras de alta velocidad, que dividen cada segundo en muchos más cuadros que las cámaras normales. Como habitualmente se muestran 24 cuadros por segundo, y estas cámaras registran mucho más (por ejemplo, 50 cuadros), al pasar al formato normal, una explosición que dura 3 segundo termina durando 5 o incluso más.


Armas... de juego

Sería realmente muy complicado reseñar todos los errores que involucran a las armas de fuego dentro de la industria del cine. Incluso hay sitios enteros dedicados a exponer y comentar todos los errores de muchas películas de acción y bélicas. Sin ganas de ser tan detallista, se puede sin embargo mencionar los más comunes y analizarlos uno por uno.

Balas... de cañón

Es falso que el impacto de una bala haga retroceder a una persona como si alguien la empujara; en realidad, cuando alguien recibe el impacto de una bala, muchas veces ni siquiera se da cuenta en el momento. La velocidad del proyectil es tan alta que, salvo que toque una zona con muchos nervios, no despierta sensibilidad en el herido hasta unas décimas de segundo más tarde. El retroceso se da cuando una persona recibe varios impactos sucesivos, o cuando el proyectil impacta una zona dura, como un hueso, o un chaleco antibalas, o sobre todo cuando es disparo es realizado a escasa distancia (especialmente si se usa una pistola o revólver, que están diseñados justamente para eso). El proyectil debería perder mucha energía cinética para impulsar hacia atrás al cuerpo impactado, pero en realidad eso no suele suceder. A pesar de lo que las películas a veces nos hacen creer (como una escena de El vengador del futuro), un escudo humano no es protección adecuada para nadie (salvo como rehén, pero no equivale a un chaleco antibalas). Cualquier arma de calibre medio puede perforar las partes blandas del cuerpo y seguir su camino, con una pérdida de energía no muy alta. Se puede, así, matar o herir a varias personas con una sola bala.

(Una escena de este tipo sucede en Indiana Jones y la Última Cruzada. Aunque pueda parecer algo exagerado, la escena es posible, y en La lista de Schindler se repite algo similar cuando un soldado alemán mata a varios prisioneros poniéndolos en fila y realizando un sólo disparo.)

Persecución de balas

A veces pueden verse tiroteos entre policías y delincuentes; el inconveniente es que estos se realizan sobre ruedas, con los dos bandos yendo a grandes velocidades por calles atestadas de autos y personas. Estas situaciones son muy a menudo completamente irreales. A grandes velocidades, es prácticamente imposible acertar un disparo desde un auto en movimiento a otro que también se mueve. La velocidad máxima de una bala, en el caso de un fusil de asalto como el M-16, es de 900 m/s, o sea 3.240 km/h (tres veces la velocidad del sonido, o sea casi Mach 3). Sin embargo esta velocidad no es constante y disminuye rápidamente; en el caso de una pistola o un subfusil, la velocidad puede ser menos de la mitad. En realidad los proyectiles no caen al suelo rápidamente, sino que recorren largas distancias antes de hacerlo (una bala calibre .22, por ejemplo, puede recorrer fácilmente 1,5 km). Al perder presición, las balas terminarían matando a miles de inocentes. A corta distancia esto podría solucionarse.

[Gracias especiales a José Juan por descubrir un gran error de números.]

Munición infinita

Frecuentemente en las películas de acción, los héroes suelen tomar una ametralladora o algún arma de repetición y, disparando durante varios segundos, son capaces de eliminar a decenas de malvados enemigos. En realidad, salvando el hecho de que los terroristas y delincuentes actuales no son tan tontos como para quedarse parados frente a un tipo con una ametralladora, esto no es posible.

En la realidad, las ametralladoras no pueden disparar tantas balas de manera ininterrumpida, como sucede en este tipo de películas. Los cargadores de las ametralladoras actuales tienen como máximo unos 250 disparos (en cajas aparatosas y pesadas), que se gastan, si se mantiene apretado el gatillo, en muy pocos segundos. Lo mismo sucede con subfusiles como el UZI o similares, que no pueden cargar generalmente más de 45 proyectiles. Incluso en el caso de usar una cinta continua de cartuchos, no es recomendable seguir usando el arma, pues el cañón se sobrecalienta, el sistema de alimentación se ensucia y tienen lugar otros fenómenos similares. El resultado final es el encasquillamiento, que puede derivar en la explosión de un cartucho dentro del arma, lo que puede dañarla severamente. Es por esto que cada cierta cantidad de disparos, las armas deben ser desarmadas y engrasadas, y algunas partes, las más sometidas al desgaste, se cambian periódicamente.

Disparo abrepuertas

En numerosas películas de acción se puede ver como un personaje, al no contar con la llave de una puerta ni con tiempo para abrirla usando una ganzúa, y al no poder derribarla, le pega uno o dos tiros a la cerradura, que cede inmediatamente. En la realidad, este tipo de acciones serían de lo más estúpido. Las cerraduras, aunque no lo parezcan, pueden detener a una bala convencional a corta distancia, ya que están hechas de acero. En estas condiciones, la bala solamente deforma los mecanismos de cierre, trabando irremediablemente la cerradura e impidiendo que pueda ser usada nuevamente. Incluso aunque la bala realmente perforara la cerradura, el mecanismo de todas maneras quedaría en su lugar, trabando el acceso. La solución que aparece en otras películas, en las que un personaje descarga varios tiros alrededor de la cerradura, resquebrajando la madera y separando la puerta del mecanismo de cierre, sí es posible y real (y de hecho lo he visto en algunas películas con gran gusto).

Seguros inseguros

¿Qué pensarían de un arma que puede ser disparada incluso con el seguro puesto? Que no es muy segura... Pues hay películas en donde se ve claramente que alguien dispara de esta manera. ¿Donde están los responsables de utilería, el director...? Sin comentarios.

Malos dobles

Aunque a veces no lo vemos, hay grandes detalles sobre las armas usadas en un escenario que dan risa. En algunas películas se suele usar armas reales con balas de salva. En otras, sin embargo, por motivos de seguridad, se usan réplicas de armas de plástico, por ejemplo. En las escenas en donde no hay disparos, todo está bien, pero en otras puede traer problemas.

Un mal técnico puede hacer desastres en este punto. Por ejemplo, los fusiles de los stormtroopers de Star Wars son en realidad subfusiles Sterling británicos camuflados con piezas de plástico, usando balas de salva (en algunas escenas dicen que se pueden ver los casquillos en el suelo). Algunas veces estos detalles son muy pequeños, pero en otros, para un ojo poco entrenado incluso, la escena es inverosímil.

Acrobacias de tiro

Son muchas las películas en donde vemos cómo grandes acróbatas disparan mientras saltan, hacen piruetas, equilibrio o vuelan de una terraza hacia la otra. En películas como Matrix, por ejemplo, esas cosas se perdonan por el argumento. Pero en otras, esas escenas son imperdonables: están hechas para atraer al espectador con una visión fantástica del uso de las armas de fuego.

Apuntar toma su tiempo. Y disparar, incluso con el uso de compensadores, quiere decir que se tiene que estar en una posición especial para soportar el culatazo del arma. No se puede disparar de manera segura haciendo equilibrio en una cornisa, ni cayendo, ni saltando. Menos, pretender que el proyectil dé en el blanco.

Policías que no saben manejar un arma [gracias por la corrección a Jorge Cumba]

Y no solamente policías, sino también militares, asesinos a sueldo... En la película La Red, por ejemplo, la futura víctima de un asesinato descubre todo y le quita el cargador completo (no las balas solamente) al arma del asesino. Cuando éste toma el arma, ¡no nota la diferencia! Siendo que tiene un silenciador, y el eje de gravedad del arma, sin el contrapeso de las balas, se cambia de lugar.

En varias películas se ve cómo un policía, por ejemplo, dispara gran cantidad de tiros con su pistola semiautomática. Repentinamente, deja de apuntar y saca un nuevo cargador.

Resulta que su pistola todavía tiene un cartucho en la recámara. Según me comentó un profesor de tiro policial, esta es justamente la mejor manera de recargar: poner un nuevo cargador en la pistola todavía cargada con una bala en la recámara. Así, si hay que hacer un disparo de emergencia y el arma permite disparar sin cargador, esto se puede hacer.

Sin embargo, en esta escena, el policía pone su cargador en la pistola, y vuelve a montar la corredera, que no estaba desmontada (justamente, porque el arma no había disparado su último tiro). De esta manera deja caer un proyectil valioso. Para cualquiera que sepa algo de armas, esto es un error imperdonable. Las pistolas semiautomáticas, al acabar su munición, quedan con la corredera hacia atrás: esta es la señal más evidente de que no quedan disparos. Pero si la corredera está como siempre, quiere decir que hay un cartucho en la recámara, y al poner un cargador nuevo, se lo está desperdiciando.

Los errores siguen. El problema son principalmente los guionistas y los directores/productores, que no saben nada del tema y, por falta de profesionalismo, no hacen nada al respecto. No es necesario que hagan el entrenamiento militar o de la policía para saber algunos detalles menores. Con una simple llamada a algún amigo o amigo de un amigo que esté en el tema, es suficiente. Lo mismo corre para los actores.

Los verdaderos profesionales (tanto actores como directores/productores), sin cuestionar el guión, muchas veces tratan de ser asesorados por expertos en el tema. Cuando así es, las diferencias se notan. El precio en dinero no es mucho; un asesor técnico no cuesta más que una escena de super explosiones. Y la ventaja de la verosimilitud se puede promocionar. Esto suele ser común en las películas de guerra histórica, pero no en las películas de acción o de ficción bélica: tal vez creen que sus espectadores son tontos o están mal informados; los subestiman.


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