V-1 (Fieseler Fi 103)

Un trabajo poco conocido del He-111: lanzador de bombas V-1. Este aparato se convirtió así en precursor de los bombarderos lanzadores de misiles de décadas posteriores.

Lanzamientos aéreos

Un dato a veces desconocido es que la V-1 también podía ser lanzada desde el aire. Las pruebas correspondientes comenzaron en Peenemünde en 1943, demostrando que un He-111 podía llevar una y lanzarla exitosamente. Unos 20 He-111 (de las versiones H-6, H-16 y H-21) fueron así reacondicionados. Se los denominó He-111H-22.

Desde julio del año siguiente comenzó a operar desde Holanda un grupo especial de bombarderos modificados, el III/KG 3. Ejecutaron la operación «Rumpelkammer» (traducible como «cuarto de trastos»), contra blancos ingleses.

Los bombarderos se aproximaban a sus blancos volando sobre la costa a muy baja altitud, para evitar ser detectados por el radar. Solamente cuando llegaban a un punto especial se elevaban hasta los 450 metros, permaneciendo a esa altura hasta que apuntaban y lanzaban la bomba. Verdaderos lanzadores de misiles, por seis meses esta unidad lanzó 410 V-1, casi todas contra Londres.

Su éxito, aparente al menos, hizo que se equiparan tres grupos más de bombarderos en esta configuración. Se construyeron así un total de 100 He-111H-22. Estas unidades comenzaron a operar en diciembre de 1944, despegando desde bases en Alemania.

Este ataque a gran escala, utilizando ya cuatro grupos de bombarderos, duró siete meses en total. Se lanzaron 1.200 unidades, pero en contrapartida se perdió la enorme cantidad de 77 bombarderos, lo que muestra a las claras lo difícil de la misión. Para peor, solamente el 20% de las V-1 alcanzaron sus blancos.

Estadísticas

Sin embargo, el misil o bomba voladora V-1 fue utilizada en grandes cantidades, principalmente para bombardear ciudades enteras. Que Londres estuviera tan bien defendida, no significaba que otras ciudades lo estuvieran también.

Desde mitad de junio de 1944 hasta el final de agosto de 1944, la Luftwaffe, encargada del proyecto, disparó 8.617 misiles standard contra Londres y otros blancos en Inglaterra. Debido al atentado fallido contra Hitler (20 de agosto de 1944), este comenzó a desconfiar de Göering, jefe de la Luftwaffe, pensando, equivocadamente, que era responsable del ataque. Son algunas de las razones por las cuales el programa de las V-1 pasó a manos del Ejército.

Hasta marzo de 1945, al final de la guerra, el ejército alemán se las arregló para disparar 11.988 V-1 contra todo tipo de blancos en Europa. Solamente sobre Amberes y Bruselas se calcula que cayeron 2.448 V-1 a comienzos de año. Londres recibió unas 2.419, mientras que hacia el puerto de Antwerp fueron lanzadas 2.448.

Sin embargo la Luftwaffe se las arregló para continuar operando con esta prodigiosa arma. Desde septiembre de 1944 hasta el final de la guerra, disparó 865 V-1 desde el aire, utilizando bombarderos He-111 modificados, aunque algunas fuentes hablan de más de 1.200 unidades.

También se utilizó una versión ligera, con alas de madera y una cabeza explosiva más pequeña (454 kilogramos). Su misión eran los ataques a mayor distancia, y tenía alas más grandes, de 5,72 metros de envergadura. Podía atacar blancos a 320 kilómetros de distancia. Las SS lanzaron 275 de estas V-1 modificadas contra blancos ingleses entre enero de marzo de 1945.

En total se calcula que se fabricaron unas 29.000 V-1 o más (algunas hablan de 32.000 unidades), y casi todas fueron construidas por trabajadores esclavos que venían de los campos de concentración, de manera muy similar a como sucedió con la V-2.

Las víctimas en tierra suman unas 45.731 bajas, incluyendo 5.126 muertes, al menos en Londres y su área. Se trata sin duda de un número pequeño para un conflicto tan grande, pero tengamos en cuenta que muchas de estas personas eran civiles que supuestamente estaban fuera del frente, alejados y bajo una gran sombrilla de defensa aérea. La V-1 fue una verdadera arma del terror.

Versiones desconocidas

La versión de la V-1 tripulada nunca fue lanzada, pero se pensó seriamente en su utilización.

La V-1 es conocida por la destrucción que sembró en Londres, pero pudo llegar a tener un papel más importante en la guerra, si algunas de sus versiones hubieran sido llevadas a la práctica.

Tal vez la más importante y llamativa era su versión tripulada, que pretendía solucionar uno de los problemas de la V-1: su facilidad para ser derribada. Como era un aparato que tenía grabada su ruta, no hacía maniobras evasivas de ninguna clase.

Los diseñadores alemanes crearon entonces una «bomba voladora» tripulada. Esta imitaba de alguna manera los diseños japoneses de la época, que fueron utilizados ampliamente en combate. En efecto, en el frente del Pacífico este tipo de aparatos se lanzaron para hundir naves estadounidenses, y no tenían instrumentos, y a veces hasta eran de madera.

La Fi-103 tripulada seguramente tendría pilotos voluntarios de las SS o de otras organizaciones de esa índole. Sin embargo, no llegó a utilizarse operativamente. El diseño era el mismo, solamente se agregaba una cabina.

También hay algunas fuentes que hablan de un proyecto propuesto por Gotha, el 11 de agosto de 1944, para crear una versión de la V-1 que ejecutara ataques a ras de la superficie. En realidad se propusieron dos opciones. La primera era crear una especie de torpedo volador, agregando al fuselaje de la V-1 un pequeño y sencillo bote, que le permitiera navegar. De esta manera se pretendía atacar diques, buques de gran tamaño o puertos. La segunda idea era atar una V-1 a un bote cargado de explosivos. Lanzando el misil a baja altura, este arrastraría a la embarcación, que estallaría al tocar su objetivo. Sin embargo, ninguna de estas dos ideas se llevaron a la práctica.

 



 

El V-1 y la Guerra Fría

Muchos analistas consideran al V-1 como el abuelo de los misiles crucero, ya que tiene algunos de sus características, aunque sea de manera embrionaria.

Se olvida muchas veces que el primer misil intercontinental nuclear de la US Navy, el Regulus, fue una versión de este aparato alemán. Este proyecto surgió cuando la US Navy se dio cuenta de que la habían relegado del centro de mayor poder. De pronto, sus enormes portaaviones y sus flotas aéreas no eran nada comparados con la bomba atómica, cuyos vectores estaban siendo desarrollados por el Ejército y la naciente Fuerza Aérea.

Dispuestos a volver a su lugar anterior, la idea del comandante Thomas Klakring agrupó a muchos otros oficiales. Montar un misil en un barco, o mejor, en un submarino (Klakring había comandado submarinos en la Segunda Guerra Mundial). Mejor todavía, que cargara una bomba nuclear.

El problema era que desarrollar todo el aparato tomaría mucho tiempo. Pero este comandante de submarinos tuvo la gran idea de usar algunas de las cientos de V-1 capturadas a los alemanes en buenas condiciones. Sin embargo, para las pruebas hubo que trabajar con ingenio.

El primero era la rampa de despegue, que no podía usarse en un submarino. Los ingenieros solucionaron esto utilizando un sistema de despegue asistido por cohetes, utilizando varios de menor tamaño en distintas combinaciones. Esto permitía que el V-1 despegara en el poco espacio del submarino.

Montaje de una V-1 modificada (llamada Loon) en un submarino estadounidense, el USS Cusk.

También tuvo que trabajarse en un sistema de guía, para solucionar el otro gran defecto del aparato (su falta de presición). Para esto se usó un aparato llamado TROUNCE. Este sistema de radio le permitía al submarino guiar al misil y darle todo tipo de órdenes, además de poder seguirlo gracias al transpondedor que tenía el aparato.

En 1947 debutó la combinación del «Loon», como los técnicos llamaban a este V-1 modificado. El submarino usado, el USS CUSK, demostró su poder navegando en silencio desde su base en el Pacífico hasta San Diego, saliendo a superficie y lanzando un ataque simulado contra la ciudad, con gran éxito. El nuevo diseño podía llevar una cabeza nuclear, pero no entró en servicio, y solamente se usó para pruebas. Su principal problema era su corto alcance, que dejaba al submarino demasiado cerca de la zona de impacto.

El Regulus se armó finalmente con muchas partes de aviones de la época, para abaratar costos. Se utilizó entre 1953 y 1964 en cinco submarinos y varios barcos de superficie de la US Navy. Algunos expertos lo consideran un arma olvidada, opacada de alguna manera por su sucesor, nada más ni nada menos que el misil Polaris.

Sin embargo, se puede decir que también otros aparatos estadounidenses se basaron en los sistemas aerodinámicos o de despegue del V-1, como por ejemplos los misiles Matador, Mace y Snark. Todos eran lanzables desde rampas, y sus formas aerodinámicas, más refinadas, tenían un concepto similar, aunque esto puede deberse también a que las necesidades eran más o menos las mismas. Básicamente con una forma de avión, pero sin piloto, no fueron muy exitosos, pero allanaron el camino, con sus defectos, para otros diseños.

 

Un souvenir del pasado: una plataforma de lanzamiento de V-1 como se conserva en Francia.

 

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